Primero hay que implementar la funcionalidad lo más simple y sencillo, hay que asegurarnos de que funcione. Después hay que medir, analizar como se comporta y asegurarnos de que no haya un cuello de botella. Si hay que optimizar, debemos cuidar que algoritmos vamos a usar, para escogerlos debemos conocer el tamaño de los datos con los que vamos a trabajar. De acuerdo a la regla 3 y 4, una mala elección en nuestro algoritmo podría perjudicarnos más que ayudarnos. Finalmente, la estructura de datos es muy importante, por eso hay que escogerla cuidadosamente.